Aire inverter o convencional: ¿cuál me conviene?
El inverter cuesta más al comprarlo, pero puede gastar hasta la mitad de luz. Te contamos cuándo vale la pena y cuándo no.
La diferencia está en el compresor, que es el corazón del aire y lo que más luz consume.
Cómo trabaja cada uno
- Convencional: el compresor funciona al 100 % o se apaga. Cuando el cuarto llega a la temperatura se detiene, y cuando se calienta otra vez arranca de nuevo a toda potencia. Cada arranque gasta mucha energía.
- Inverter: el compresor cambia de velocidad. Enfría rápido al principio y después baja la fuerza para mantener la temperatura sin apagarse. Por eso gasta menos y el cuarto se mantiene parejo.
Lo bueno del inverter
- Consume entre 30 y 50 % menos de energía cuando se usa varias horas al día.
- Hace menos ruido, sobre todo de noche.
- La temperatura no sube y baja: es más cómodo para dormir.
- Casi todos los nuevos usan refrigerante R-32 o R-410A, que no dañan la capa de ozono.
Lo que hay que saber
- Cuesta más al comprarlo y la reparación de la tarjeta electrónica es más cara.
- Es sensible a los picos de voltaje: en zonas donde la luz va y viene conviene un protector de voltaje.
- Necesita un buen técnico: la instalación y la carga de refrigerante tienen que quedar exactas.
Entonces, ¿cuál?
Si el aire va a trabajar más de 5 o 6 horas al día (dormitorios, oficinas, negocios), el inverter se paga solo con el ahorro en la factura en uno o dos años. Si solo lo usarás de vez en cuando, un convencional puede ser suficiente.
En la tienda puedes filtrar por tipo de equipo y ver cuáles incluyen la instalación.
¿Necesitas que lo revise un técnico?
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